Antes de que aparecieran los primeros casinos, los juegos de azar se jugaban en las calles, en clubes privados y en casas de familia. De hecho, la palabra “Casino” viene de la palabra italiana “casa”.
La cantidad de dinero que los jugadores podían ganar estaba delimitada por la cantidad de dinero que los mismos tenían. Sin embargo, en el siglo XVII, aparecieron los primeros establecimientos que le permitían a los jugadores jugar contra la Banca. Esto le dio a los apostadores la oportunidad de ganar más dinero del que habían apostado.
En 1748 Edouard Benazet abrió uno de los primeros casinos de Europa en Baden Baden, Alemania. La decoración de este casino fue diseñada por un artista francés y a pesar de varios cierres y reaperturas, el casino continúa funcionando hasta el día de hoy.
En 1857, el Príncipe Carlos III de Mónaco, introdujo la industria del casino con el fin de favorecer sus finanzas. En el siglo XX, el Casino Montecarlo se convirtió en el destino de moda para los ricos y famosos. En esos tiempos, personalidades como el director del Ballet Ruse de Paris, Sergei Diaghalev, el Rey Eduardo VII de Inglaterra y el tenor italiano Enrico Caruso, eran asiduos visitantes del establecimiento.






















